El 30 de julio, mientras miles de personas cruzaban la frontera del Tarajal en Ceuta, el teléfono de Miguel Ángel Pérez Triano no paraba de sonar. El delegado del Gobierno informaba a Madrid de la situación crítica y pedía a Defensa que el ejército saliera a la calle. Ese día marcó un punto de inflexión en su carrera.
Pérez Triano, nacido en Ceuta, atendía mensajes de amigos y conocidos de su ciudad natal explicando que hacía todo lo que podía. Aún no lo sabía, pero esa jornada cambiaría su vida pública para siempre.
Desde entonces, el delegado del Gobierno saltó a la fama y tuvo que lidiar con el desprecio de buena parte de su territorio. La crisis migratoria del Tarajal, ocurrida en febrero de 2015, dejó una profunda huella en la ciudad autónoma.
El perfil, publicado este lunes, describe cómo Pérez Triano se convirtió en una figura conocida tras aquellos días de tensión en la frontera. Su gestión fue cuestionada por sectores de la población local, que le reprochaban su actuación durante los hechos.
La relación del delegado con su ciudad natal se deterioró a partir de entonces. El texto no detalla las razones específicas del rechazo ni las críticas concretas que recibió, pero señala que el desprecio marcó su mandato.
Pérez Triano continuó al frente de la Delegación del Gobierno en Ceuta, enfrentando un clima hostil en el territorio que debía administrar.

