Jeanne Robles, nieta de un español exiliado en Francia, obtuvo la nacionalidad española gracias a la ley de memoria histórica, pero aún no sabe si podrá votar en el plebiscito del 29 de noviembre. La incertidumbre la envuelve a semanas de los comicios, según relató a la prensa local.
Lo único que Jeanne sabía de los orígenes de su abuelo, José Robles, era lo que él le contaba cuando era pequeña. Una historia que, durante años, a ella le pareció casi rocambolesca.
José, nacido en Málaga, había subido a un tren con apenas siete años que se dirigía a Valence, una ciudad del sureste de Francia, donde una familia francesa lo acogió y lo adoptó en el mismo andén. De niña, Jeanne no lograba entenderlo. “¿Por qué un niño tan pequeño se subiría a un tren para irse tan lejos de su familia?”, se preguntaba.
Ya de adulta, decidió investigar. Durante años recorrió archivos en España y Francia hasta reconstruir la otra vida de su abuelo, la que había quedado atrás cuando tuvo que exiliarse en enero de 1937, apenas un mes antes de que las tropas franquistas tomaran Málaga.
Con la nacionalidad en mano, Jeanne ahora enfrenta un nuevo obstáculo: el trámite para inscribirse en el censo electoral. Sin ese registro, no podrá participar en la votación del 29 de noviembre, una fecha clave para el país.
La historia de Jeanne refleja las dificultades que aún enfrentan los descendientes de exiliados para ejercer derechos plenos, incluso después de obtener la ciudadanía.


