Milán volvió a vivir este domingo una tarde de disturbios, tras los graves incidentes del sábado que devastaron el centro de la ciudad. La policía respondió con cargas, gases lacrimógenos y cañones de agua a los ataques de cientos de jóvenes concentrados en los alrededores de la plaza del Duomo.
El centro de la ciudad amaneció este domingo con un fuerte dispositivo de seguridad, con la intención de prevenir nuevos disturbios. A pesar de ello, los enfrentamientos se repitieron por segundo día consecutivo.
Los manifestantes, en su mayoría estudiantes, lanzaron objetos contra los agentes, que respondieron con cargas y gases lacrimógenos. Los cañones de agua fueron utilizados para dispersar a los grupos más violentos.
La plaza del Duomo, uno de los principales puntos turísticos de la ciudad, fue cercada por las autoridades. La zona permaneció bajo control policial durante toda la tarde.
Los disturbios en Milán se producen en un contexto de protestas estudiantiles que se han extendido por varios países de Europa, incluida Francia, donde los incidentes han sido recurrentes en las últimas semanas.
Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre el número de detenidos o heridos en los enfrentamientos de este domingo.


